1. ¿Son las Lenguas de Pentecostés (Hechos 2) lo Mismo que el Don de 1 Corintios 12 y 14?
La respuesta más extendida es que, aunque provienen de la misma fuente (el Espíritu Santo), se manifiestan de manera diferente y tienen propósitos distintos. Son dos manifestaciones o tipos del don de lenguas.
Comparación directa:
| Característica | Lenguas en Pentecostés (Hechos 2) | Don de Lenguas en Corinto (1 Cor 12 y 14) |
|---|---|---|
| Naturaleza del Fenómeno | Xenoglosia: Idiomas humanos, reales y conocidos, que los apóstoles no habían aprendido. Eran inmediatamente comprensibles para los extranjeros presentes. | Glosolalia: Aparentemente, un habla extática, no necesariamente un idioma humano conocido. Pablo dice que “el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios” (1 Cor 14:2). |
| Audiencia Principal | Incrédulos y Buscadores: Una multitud multilingüe de judíos de la diáspora que aún no creían que Jesús era el Mesías. | La Iglesia Local: Creyentes reunidos para la adoración y edificación. El don se ejerce dentro de la comunidad de fe. |
| Propósito Principal | Evangelístico y de Señal: Proclamar “las maravillas de Dios” a través de las barreras lingüísticas y servir como una señal irrefutable del cumplimiento de la profecía. | Edificación: Edificación personal del que ora (1 Cor 14:4) o edificación de la iglesia, solo si hay un intérprete (1 Cor 14:5). |
| Necesidad de Interpretación | No: El milagro consistía precisamente en el entendimiento directo por parte de los oyentes nativos. | Sí (para la Iglesia): Pablo prohíbe hablar en lenguas en voz alta en la congregación si no hay quien interprete, para que todo se haga para edificación y con orden (1 Cor 14:27-28). |
2. El Caso de Cornelio (Hechos 10) y la Señal para los Incrédulos
Este evento es fascinante y funciona como un puente entre Hechos 2 y 1 Corintios 14.
El Contexto: Pedro, un apóstol judío, está predicando en casa de Cornelio, un gentil. Con Pedro hay otros creyentes judíos, “los fieles de la circuncisión”, quienes estaban asombrados de que el Espíritu Santo también se derramase sobre los gentiles (Hechos 10:45). Su incredulidad no era sobre Jesús, sino sobre la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios en igualdad de condiciones.
La Aplicación de 1 Corintios 14:22: Pablo afirma que “las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos”. En el caso de la casa de Cornelio, ¿quiénes eran los “incrédulos” que necesitaban una señal?
- No eran Cornelio y su casa: Ellos estaban en el proceso de creer y recibir el evangelio.
- Eran “los fieles de la circuncisión”: El grupo de Pedro necesitaba una señal irrefutable de que Dios aceptaba a los gentiles de la misma manera que había aceptado a los judíos en Pentecostés. La manifestación de las lenguas funcionó como la evidencia divina que rompió su prejuicio y su “incredulidad” teológica.
Cuando Pedro más tarde defiende sus acciones en Jerusalén, su argumento principal es: “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio… Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para que pudiese estorbar a Dios?” (Hechos 11:15-17).
El don de lenguas en casa de Cornelio fue la señal que autenticó la fe de los gentiles para los judíos creyentes pero escépticos. Cumplió perfectamente el principio de Pablo.
3. La Referencia a los Profetas (Joel e Isaías)
Aquí hay una aclaración importante: Hechos 2 cita a Joel, pero 1 Corintios 14 cita a Isaías. Ambos usos son clave.
- Hechos 2 y el Profeta Joel: Pedro cita Joel 2:28-32 para explicar el evento de Pentecostés en un sentido amplio. La profecía de Joel habla de un derramamiento general del Espíritu sobre “toda carne”, resultando en profecía, sueños y visiones. Pedro usa esta profecía para decir: “Lo que están viendo y oyendo es el cumplimiento de esta promesa. La era del Espíritu ha comenzado”. Las lenguas son una de las manifestaciones de este gran evento profetizado.
- 1 Corintios 14 y el Profeta Isaías: Pablo cita específicamente Isaías 28:11-12: “porque en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo, y ni aun así me oirán, dice el Señor”. En su contexto, Isaías profetizaba que Dios usaría el idioma de invasores extranjeros (los asirios) como una señal de juicio para el Israel incrédulo. Pablo toma este principio y lo aplica: las lenguas extrañas funcionan como una señal para “este pueblo” (Israel), los incrédulos. Esto refuerza su argumento de que las lenguas tienen una función de señal, especialmente dirigida al escepticismo judío.
Conclusión General
Al integrar todo, emerge un cuadro coherente:
- El don de lenguas tiene, al menos, dos manifestaciones distintas: la xenoglosia de Hechos 2 (idiomas humanos para evangelizar a judíos incrédulos) y la glosolalia de 1 Corintios 14 (habla espiritual para la edificación propia y dentro de la iglesia, solo si hay interpretación).
- El evento en casa de Cornelio (Hechos 10) fue un evento tipo Pentecostés (xenoglosia) cuyo propósito principal fue servir de señal para los creyentes judíos que dudaban de la inclusión de los gentiles, cumpliendo así el principio de Pablo de que “las lenguas son por señal a los incrédulos” (en este caso, incrédulos a una nueva obra de Dios).
- La base profética apoya esta distinción. Joel (citado en Hechos) anuncia la era general del Espíritu, mientras que Isaías (citado en 1 Corintios) da el fundamento teológico específico para entender las lenguas como una señal para un Israel que a menudo no cree.
Las Lenguas: La Señal del Misterio Ahora Revelado
“Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo.”
El don de lenguas tiene dos manifestaciones principales. En Hechos 2, se presenta como xenoglosia (idiomas gentiles no aprendidos), actuando como señal para los judíos incrédulos presentes en Pentecostés. En 1 Corintios 14, aparece como glosolalia (lenguaje espiritual), útil para la edificación personal y de la Iglesia, siempre que haya interpretación.
En Hechos 10, el hablar en idiomas gentiles marcó la inclusión de los gentiles, cumpliendo el misterio revelado en Efesios, y sirviendo como señal para los creyentes judíos que aún dudaban de esta nueva obra de Dios. Para el apóstol Pedro, fue la evidencia visible de que los gentiles también habían recibido el don del Espíritu Santo:
“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
Porque los oían que hablaban en idiomas, y que magnificaban a Dios.” (Hechos 10:45-46, RVR1960)
Más tarde, Pedro testifica ante los hermanos en Jerusalén:
“Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.” (Hechos 11:15, RVR1960)
Y concluye:
“Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” (Hechos 11:17, RVR1960)
Este evento confirmó para Pedro y los creyentes judíos que los gentiles eran coherederos en Cristo. Así se cumplía el misterio anunciado por Pablo:
“Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” (Efesios 3:6, RVR1960)
Esto confirma lo dicho por Pablo: “Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” (1 Corintios 14:22), en este caso, a los judíos que aún no creían que Dios estaba incluyendo plenamente a los gentiles.
Desde una perspectiva profética, Joel anunció la era del Espíritu (Joel 2:28-29; Hechos 2:17), mientras que Isaías explicó las lenguas como señal para un Israel rebelde e incrédulo (Isaías 28:11-12, citado en 1 Cor. 14:21). Así, el hablar en lenguas no fue solo una experiencia espiritual, sino también una evidencia sobrenatural de la promesa de Salvación, dirigida primero al pueblo judío y extendida a los gentiles.
