El diezmo es un acto de justicia y misericordia
Para entender las cosas de Dios, lo que hace y porque lo hace, hay que primero entender Su carácter.
Por naturaleza Dios es amor y es justicia. Todo lo que Él hace lo hace con el fin de expresar estas virtudes. Todo lo que Él a mandado y prometido debe satisfacer estos atributos fundamentales de Su carácter.
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miq 6:8)
Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. (Rom 14:17)
… Dios es amor. (1Jn 4:8)
El diezmo era, y es la forma en que el hombre contribuye a la justicia y al amor de Dios. Desde los días de Abraham, el diezmo cumplía la función de promover y financiar el trabajo del sacerdocio, el cual estaba a cargo de cuidar de los huérfanos, las viudas, los extranjeros y los necesitados.
El Diezmo Como Derecho del Sacerdocio
Abraham demostró su fe al dar el diezmo al sacerdote Melquisedec, miembro de un orden sacerdotal con responsabilidades similares a las de los levitas, es decir, administrar justicia y misericordia. Esta acción se refleja en los nombres Melquisedec y Salem, que significan Rey de Justicia y Rey de Paz. Abraham comprendió la importancia y las funciones de este sacerdocio, expresando su reconocimiento al pagar el diezmo.
Por otro lado, el sacerdocio Levita tenia como deber hacer uso del diezmo para su sustento y para la obra social de la nación. Los levitas fueron contados entre los pobres y tenían derecho a recibir y administrar el diezmo.
Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren. Deu 14:28-29
El Señor Jesús reprendió a los sacerdotes y gobernantes por recibir el diezmo y no cumplir los requisitos para los cuales el diezmo es colectado:
Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. (Luc 11:42)
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas… (Mat 23:14)
Los líderes religiosos y políticos en Israel habían dejado de lado la aplicación de la justicia y la misericordia, recolectando de manera indebida el diezmo. Aquellos que reciben el diezmo deben utilizarlo de manera legítima, llevando a cabo la obra de Dios con integridad y compasión.
El apóstol Jacobo (Santiago) confirmó esta obra diciendo:
La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar y cuidar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. (Sant 1:27)
¿De qué otra manera el apóstol proporcionaría cuidado a los necesitados, sino a través de las contribuciones voluntarias de aquellos que se congregaban y hacían sus diezmos de forma regular, identificándose como hijos de Abraham y siguiendo su ejemplo?
Referencias Implícitas del Diezmo En El Nuevo Testamento
Por otro lado, el Nuevo Testamento hace referencia implícita del diezmo como una contribución o remuneración para los maestros del bien y la justicia:
El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. (Gal 6:6)
Toda cosa buena hace referencia a lo mejor, a la primicia. Pues así también fue en la antigüedad:
De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada. (30) Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar. (31) Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión. (Num 18:29-31)
… ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. (Mat 10:10)
Las expresiones “toda cosa buena” y “lo mejor” son una referencia implícita del Diezmo.
El Derecho a La Remuneración
La ley garantizó la compensación para los trabajadores y los animales de carga. No obstante, lo que se mencionó en tiempos antiguos fue exclusivo para los ministros del Nuevo Pacto.:
1Co 9:9-10 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, (10) o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.
1Ti 5:17-18 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. (18) Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.
El Descuido de Los Corintios
La iglesia en Corinto había descuidado a su apóstol a tal extremo que el apóstol tuvo que recibir remuneración de otra congregación por su trabajo en Corinto:
He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. (2Co 11:8)
Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia… (2Co 11:9)
Si consideráramos el ministerio y la Palabra de Dios como un bien tangible en venta, su valor sería inestimable e inalcanzable. De acuerdo con las palabras de Pablo, lo que el ministro recibe como compensación no se compara en absoluto con el valor de la Palabra de Dios y el servicio que él brinda.
Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (1Co 9:11)
Conclusión
La entrega del diezmo es la expresión de la justicia y el amor de Dios, ya que respalda el ministerio del Señor Jesús, quien restaura, sana y salva almas a través de sus ministros. No obstante, es imperativo que aquellos que reciben el diezmo lo destinen exclusivamente a la obra del Señor.
El diezmo ha sido un acto de fe presente tanto antes como después de la ley, ofreciéndose tanto al sacerdocio de Melquisedec como al sacerdocio levítico. Es crucial tener presente que Jesucristo no está asociado al sacerdocio levítico, sino al sacerdocio de Melquisedec, donde también se cumplen las responsabilidades relacionadas con el diezmo.
“Y aquí (orden Levita) ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, (orden de Melquisedec) recibe los diezmos uno de quien se da testimonio de que vive.” (Heb 7)
El diezmo es una expresión de fe que se manifiesta a través del amor. Es importante que sea una acción voluntaria, realizada con alegría y sin tristeza ni obligación, ya que Dios valora a quienes dan con gozo.
Cada obra de Dios busca satisfacer su amor y su justicia. El diezmo se presenta como una herramienta fundamental para que el ser humano cultive estas virtudes, permitiéndole expresar el carácter de Dios en él, y sembrando para un prospero porvenir económico.
